Creo que todos empezamos a darnos cuenta de mi delgadez en mi 14 cumpleaños.
Por la razón que sea, esa primavera , un sabado, mientras mi madre fregaba las escaleras, le dije que queria comer queso. Mi madre me dijo que tendria que ir a comprarlo. Y donde lo compro, le pregunte. Me mando a una tienda de ultramarinos, y creo que la final ni me comi el queso. Seguramente hacia ya mas de dos años que no probaba queso, y mis huesos , alimentados con el agua manchada de la leche desnatada, pedian a gritos un chute de calcio.
Cumpli 14 años el dia 14 de abril de 1984, y quizo la casualiad que ese dia me confirmase
A catequesis no habia ido, porque estudiaba en las monjas y convalidaba. Quizas, de haber ido, hubiera socializado, o no, para entones ya era una ameba muerta de frio.
A confirmarnos venia el obispo, nada menos.
Y teniamos que estrenar ropa claro. Por aquel entonces te compraban, se te compraban, conjunto para los domingos, y la ropa que se llevaba, era la ropa que se llevaba. No era como ahora, que cada cual puede vestirse como más o menos le venga en gana. Se llevaba una cosa muy rara que eran los jerseis de punto flojos, y las faldas pantalon. Aquello me vino de coña para disimular. Recuerdo el pelito corto, pobre, casi muerto. Y que ese dia era viernes. Se salia por ahi, se cenaba con la familia y luego se salia. Yo no queria salir, todo lo que pasaba en la calle y mas en la noche era pecado. Yo tenia que ser buena, Pero mis padres me insistieron y sali. Entonces todo el grupo, que seriamos cuarenta, fuimos a una discoteca, pero no dejaban entrar si no tenias catorce. Senti alibio, a saber que te hacia el demonio si entrabas en ese lugar. Todos los quintos querian divertirse, crecer, descubrir, vivir. Yo solo queria irme a casa a hacer nada, que todo estuviese en su sitio, controlar el sufrimiento para estar tranquila. El infierno de la no vida.
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