sábado, 30 de marzo de 2024

 La segunda quincena de agosto en Salou siempre llueve. Hay unos días de tormenta, las lluvias anegan las playas, el sistema de alcantarillado se desborda cada año, y aquello acaba hecho un asco, por no hablar de que, al menos por aquel entonces, 1984 o 1985, en Salou no había nada que hacer salvo ir a la playa a tomar el sol, con lo cual, los días de tormenta, son un aburrimiento absoluto. No hay nada que hacer.

Lo extraño es que en Tarragona hay Corte Inglés. Pero nunca fui al Corte Inglés con mi padre. Eso es muy raro. Aunque lo entiendo. Porque yo según llegó a Salou, desenchufo, ni me visto, me reduzco a lo mínimo...así que coger el coche es un esfuerzo excesivo, y al Mercadona va mi marido, que no le gusta la playa.

Volviendo a aquel año, de manera extraordinaria fuimos de excursión al Delta del Ebro. Hoy es una especie de parque natural temático, y se comen unos arroces buenísimos. Pero entonces, entonces era Cañas y Barro. No voy a describiros el water del unico sitio que había para tomar algo, y eso de tomar algo es mucho decir. Hacía malo y fue, como todo en aquel verano, un desastre.

Los de Madrid se fueron directos a comprarse un piso en Marbella, y los arrendadores de aquella vendieron el piso.


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