Cuando comenzó la dieta, y como mi madre era moderna y mi padre bajito, se decidió que todos nos uníamos al aburrimiento. Por aquel entonces yo contaba con un hermano, flaco y rubio, que parece ser que no entraba en el concepto de todos . Mi hermano traslado su infancia y adolescencia la piso de abajo, donde vivian mis tios con mis primos, y donde hacia parada mi padre antes de entrar en el agujero en que se convirtió mi casa. En el piso de abajo se comia de verdad, se guisaba y habia bizcocho. Habia ruido y gente y calor, en el segundo. El tercero, mi piso, era el silencio, el frio, el libro del armario del pasillo que se usaba para consultar las calorias que tenian cien gramos de salchichon, la acelga y los filetes de cordero.
Los sabados se comia pocho asado, y de primero menestra en invierno y ensalada de verano en verano. Los domingos costillas asadas al horno. Esos dias eran la bomba.
En mi vida aparecieron el queso fresco, el requeson y las galletas integrales recien inventadas.
El requeson nos lo daba la vecina, amparo, que toda la vida han tenido granja de vacas y han vendido la leche recien ordeñada en el zaguan de su casa vieja. El queso fresco el vecino de atras, que tenia rebaño de ovejas. Esas fueron mis alegrias, porque los bocadillos, los macarrones, las magdalenas y las empanadillas parasaron a engrosar la lista de lo pecaminoso.
Eso si, yo adelgazaba, estaba más fina.
Y cada mes subiamos una tarde a Pamplona, a pesarme.
Al principio debí de bajar de peso muy rápidamente, y luego, supongo que me estanque´, porque aquel señor , como a los dos o tres meses, tuvo a bien incrementar la dosis diaria de anfetaminas. Asi que antes de los doce años, ya tomaba tres anfetaminas al día. Entonces si que empece a adelgazar de lo lindo. La idea era acelerar el metabolismo, y vaya si se acelero, hasta el infinito y más allá.
Un buen día, dejé de reglar. Yo creo que no me hubiera enterado, para entonces a lo panfila que era se sumaba que estaba permanentemente colocada. Supongo que se dio cuenta mi madre. Mi recuerdo se limita a unos dedos imparables que rompian el encuadernado de los tebeos que mi tia Rosa me habia dejado con tanta ilusion, rojos, de ester y que destrocé sin darme cuenta, y a esperar despierta a que llegase el sueño sin entender porque tardaba tanto.
Se lo comentaron una tarde al doctor, que considero un hecho de lo mas normal que dejase de reglar, pues el, segun dijo, atendia a muchas niñas de ursulinas a las que les pasaba esto estando en el internado.
Y mis padres le creyeron.
De verdad alguien puede creer en el año 82 que las ursulinas, si a una interna no le venia la regla, tenian conocimiento de ello y se lo consultaban a este medico? Venga hombre¡ Hay que tener muchas ganas de creerte lo que te dicen para creerte este cuento.
Pero yo sin regla, y cada dia más delgada.
Tengo un poco de recuerdo de mi once o doce cumpleaños, los años me balian en esa epoca. Recuerdo racion extra de queso fresco, ese que tenia cuadritos pequeñitos dibujados , y celebrar el cumpleaños con la familia, con las amigas...hasta que mi madre que dijo que ya valía, que me estaba pasando un poquito tanto celebrar el cumpleaños y que andaba comiendo mucho queso. Adios cumpleaños. Seria el doce cumpleaños.
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