Además del chorizo, cuando cumplí los 28 años probre el espejo. Pese a lo que la gente pueda imaginar las anorexicas no se pasan la via mirandose al espejo. Al menos yo no lo hacía, Y eso es sencillo de comprender si se comprende que no nos vemos.
Para mi toda esta historia comenzo un domingo, y de aquel domingo conservo una percha.
La percha es lo uqe ha de hilar este relato. Hace tiempo le conté a una jefa cual fue la relación con mis padres cuando era niña y me preguntó si aún me hablaba con mi madre. Sí, pero no tengo pretensiones.
La percha es de madera, y buena, porque cumple más de cuarenta años en el armario. y en ella aparece, en negro, mi nombre mal escrito. Que tipo de padres eligen el nombre de su hija y no se molestan en aprender a escribirlo. pues los mios. Los mismos que aquel domingo me subieron en un autobús para que em conociesen las monjas y un mes mas tarde me dejaron en aquel antiguo cuartel de techos altos a escasos cinco minutos de mi casa, interna. Por aquel entonces ya no se llevaban los internados, pero a mi me llevaron alli, como lo habian hecho los estanqueros con sus tres hijas, a las que en mi pobre opinion debieron meter en tres botijas.
Como yo he sido una cria muy soñadora, lo del internado me parecio, al principio Torres de Malory. Esto hoy en día no lo conoce mucha gente, pero era una serie de libros sobre un internado en Gran Bretaña. Yo leia Los Cinco, Torres de Malory, y de tebeos, Ester. Era un poco pánfila, como os podeis imaginar.
Da lo mismo si con esos nueve añitos yo era fea o guapa, lista o tonta. Se me habia etiquetado en "poco fotogenica", que era una forma sutil de clasificarme en el grupo de feas, y "trabajadora", que era la manera de llamarme tonta o poco inteligente. Pero os voy a decir algo que sospeche durante mucho tiempo, que puede que no fuese un pibon, pero podia haber crecido como una niña bonita. Que puede que fuese una lerda, y nada lista, pero era muy inteligente. Y sobre todo, que pude aprender música. Esto ya lo entenderá quien se entretenga en seguir leyendo todo lo que pienso contar. Solo os dire que se me pribo de todas las gracias y virtudes que a una niña le pueden hacer sentir en este jodido mundo, segura.
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