lunes, 8 de enero de 2024

exposicion de motivos

Estoy bastante harta de mí misma. Harta de tener que cumplir con rutinas que me impongo...despues de todos estos ultimos cincuenta y tres años.. Al final de este blog espero descubrir qué tan harta estoy de mí.

Yo he sido anoréxica,muy anoréxica, y os puedo asegurar que esto no se pasa tan fácil.

Cuando yo deje de comer, allá por el año 82, no muchas niñas dejaban de comer y niños, bueno, no diré ninguno porque yo conocí a un muchacho. De este muchacho, Luis, ya conté en otro blog que tuve, y seguro que en este también vuelve, vuelve como todos los fantasmas, alto, flaco, blanco...

Os hablaré de Luis, y del frío. Ese es mi recuerdo más vivo.

Pero volvamos a los ochenta, se llevaban las curvas, las hombreras y los pelos cardados. Todavía.  Y como todo vuelve, hoy también) podias llevar un pantalón y marcar cadera..y a mí me sigue acojonando la carne expuesta en toda su exhuberancia.

Pero entonces, si tu madre, como la mía era una moderna( y lo sigue siendo, igual de moderna, tanto que  jamás me ha dicho hija que guapa y que lista....ella esa así, y no entiende el agujerito que tengo) , pero como digo, si tu madre era una moderna, entonces no, entonces tenías que ser fina, llevar camisetas blancas que te quedasen holgaditas y anunciasen un muy leve pecho, no tener culo, ropa ancha y nauticos rosas....un desastre para mi, que no tengo tetas, las tuve, y que fui y soy culona, y el pobre, mi pobre pelo, es liso, y ralo de tanto que me lo ha cepillado mi madre, que no le gustaba el pelo ondulado. Lo peor del pelo es mi madre, diciendome vaya pelo, deberías....lo que sea, tomarte unas vitaminas, hacerte un traramiento....a veces , en el trabajo, les pregunto por mi pelo, y se sorprenden, que qué le pasa a mi pelo..pues eso, el pobre pelo ha sufrido maltrato maternal demasiado tiempo.

De vomitar no he sido, no había nada que vomitar porque no he llegado a premiarme, o sea, no he tenido atracones, lo mío se quedó en el puro sufrimiento, en el castigo. Esta querencia al castigo puede que se la deba a la madre teresiana Francisca, que tanto me inculcó la abstienencia y la penitencia, sobre todo en semana santa, hasta la obsesión se flagelaba y nos invitaba a hacerlo a nuestros incfluenciables 13 añitos, yo la más tonta de todas.

La anorexia es un castigo, es el martirio, el gozo en el sufrimiento, es no quererte, y es una carrera contra ti misma en la que siempre pierdes.

pero contrariamente a lo que nos enseñan las escrituras y los martires cristianos, en el sufrimiento no se goza y este cuerpo que acoge este alma y este corazon, es mi vestidura, mi caparazón, mi coraza, el recimpiente que me lleva y me trae y al que he castigado tanto que a veces pienso que me lo hará pagar.


Y si yo busco sufrir, como no lo voy a buscar en el la gente de la que me he rodeado. Lo peor.

A todo eso puso fin una tarde de domingo, y hoy que mas o menos me quiero, aunque no tanto como debiera o como me consta que se quiere esa gente tan segura de si misma, esos a los que han querido de niños con locura y devocion hoy queno dejo que nadie que me quiera mal entre en mi corralitom lo voy a escribir. 

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